El Fonolocalizador

El Fonolocalizador

La detección de aviones fue un grave problema para ambos bandos durante la guerra ya que no fue desarrollado de la misma manera y con la misma rapidez como fueron los avances que se llevaron a cabo en los propios aparatos de aviación. De hecho, para este fin de prevención de ataques aéreos, se construyeron o se establecieron múltiples observatorios; situados la gran mayoría de ellos en los puntos más elevados, y utilizándose en muchos casos en las poblaciones los propios campanarios de las iglesias. En estos observatorios, los soldados encargados para esta misión, eran los responsables de comunicar la posible amenaza aérea para así poder dar la señal de alarma rápidamente. Sin embargo, para mejorar este aspecto de la detección de la aviación enemiga, se llegaron a desarrollar también otros sistemas, uno de ellos fue por ejemplo el uso del fonocalizador.

  • Descripción

El fonolocalizador consistía en un aparato de aspecto un poco estrafalario, con dos asientos y cuatro grandes trompas en forma de altavoz, que mediante el sonido que recogían, podía advertir de la presencia de aviones enemigos con antelación. También era posible a la vez reconocer la dirección; y en combinación con otra estación de observación, la altura del vuelo aproximado. Era de gran ayuda sobre todo para los baterías antiaéreas, ya que podía dar los datos de azimut y cota de los aviones, necesarios para el tiro artillero de las baterías, y su movimiento iba sincronizado, sobre todo de noche, con los proyectores. De acuerdo con el empleo del aparato al aire libre y su manipulación por personal sin conocimientos técnicos, el equipo acústico-eléctrico no debía ser complicado ni excesivamente sensible al efecto de sacudidas. El aparato, con algunas modificaciones insignificantes, podía también emplearse igualmente como aparato escucha para la observación de artillería.

Fonolocalizador

Fonolocalizador

  • Instrucciones para el servicio

Cuando los ejes de ambas trompas estaban dirigidas exactamente hacia un aeroplano que iba acercándose, el observador percibía el ruido de los motores en ambos auriculares del receptor de cabeza con la misma amplitud de sonido máxima. Todo alejamiento de esa dirección correspondía a una disminución de la amplitud fonética; por lo tanto, el fonolocalizador funcionaba a base de la potencia máxima de ruido de motores perceptibles. Esta dirección quedaba fijada por la respectiva manipulación de los mangos verticales y horizontales, de modo que el fonolocalizador debía seguir el movimiento del aeroplano.

  • La indicación vertical

A medida que se acercaba el aeroplano iba creciendo el ruido de los motores, así que para que indicase el ángulo máximo al pasar el avión se debía tirar del mango vertical. En cambio, al alejarse el aeroplano, el ángulo volvía a disminuir, y por tanto se debía empujar el mango. De los desvíos de la aguja vertical se desprendía si el aeroplano iba o venía. Cuanto más rápido fuera el vuelo del avión y cuanto más cerca estuviera a la estación, tanto mayores y más rápidos resultaban los desvíos de la aguja. Por otro lado,  cuanto menor fuera la velocidad de vuelo y cuanto más distase de la estación, tanto menores y más lentos resultaban los desvíos de la aguja.

  • La indicación horizontal

Con el mango horizontal se seguía de forma idéntica los movimientos del aeroplano y de la magnitud de los desvíos de la aguja sobre la rosa de los vientos se desprendía la dirección de vuelo referida al observador. Los desvíos grandes de la aguja indicaban que el avión pasaba por el costado de la estación. Así pues cuánto más grande fuera la velocidad del aeroplano y cuánto más alejado de la estación fuera el rumbo en que estuviera navegando, tanto más grande resultaba el desvío de la aguja. Al revés sucedía cuanto más lento y más directo fuera el vuelo del aeroplano, provocando que fuera más pequeño el desvío de la aguja.

Se sobreentiende que los movimientos de la aguja eran más pequeños cuánto más distante quedase el avión; pero a medida que fuera disminuyendo la distancia, los movimientos de la aguja se harían más grandes y rápidos.

Una posición más o menos constante de la aguja significaba que el aeroplano se encontraba en vuelo directo hacia la estación; así que en este caso, se debía dar inmediatamente la señal de alarma.

Para no cansar al observador, las trompas podían ser fijadas en el ángulo vertical que resultase ser la más favorable. La fijación podía efectuarse eventualmente de tal manera que mediante las clavijas fueran creados dos salientes de sujección, los cuales permitiesen mover el eje de las trompas de saliente a saliente dentro del ángulo relativamente pequeño representado por el primer ruido de motores perceptible (el cual dependería del número y potencia de los motores). Con ayuda del mango horizontal se efectúaba un control continuo del sector, dentro del cual existía la mayor probabilidad de un acercamiento de aeroplanos.

El equipo indicador no podía llegar a ser completamente aprovechado sino por la colaboración de 2 o 3 estaciones que estuvieran comunicadas entre sí continuamente por teléfono o por radio. Mientras que el observador individual fuera sacando sus conclusiones, principalmente la de índole del movimiento de aguja, entonces también se podía revelar la magnitud del desvío de aguja.

Con ayuda de las tablas A y B-A para la apreciación del punto de situación (A para la revelación de la indicación horizontal), B para la apreciación de la altura de vuelo (revelación de la indicación vertical), podían apreciarse rápidamente situación, rumbo, velocidad, etc… del aeroplano. De los puntos de situación que se desprendieran de la tabla A, resultaba el rumbo y la velocidad del avión. Dichos datos eran de gran importancia para el funcionamiento rápido y eficaz de la defensa aérea (cañones antiaéreos, aviones de caza y combate) y aseguraban al aparato un papel importante en la defensa aérea pasiva y activa.

Fonolocalizador en la costa

Fonolocalizador en la costa

  • Instrucciones para el empleo

El fonolocalizor se debía utilizar prácticamente teniendo en cuenta el radio de acción donde pudiera receptar, distribuyendo los puestos de observación a una distancia determinada al lugar que se quisiera proteger. Los observadores debían comunicar por medio de una línea teléfonica o telegráfica, o cualquier otro sistema rápido de comunicación, al lugar que se creara más conveniente para tomar las medidas necesarias para la defensa antiaérea y dar el aviso de alarma, teniendo ya previstas desde el puesto de observación la dirección y aproximadamente la cota altimétrica de la línea de vuelo. En ningún caso debía ser dada al puesto de observación, la facultad de dar los avisos de defensa o de alarma, sin pasar la comunicación al puesto central destinado al control de navegación aérea, eliminando de este modo falsas alarmas por vuelo de aeroplanos avisados y controlada su ruta en la zona protegida por los fonolocalizadores.

Cuantos más aparatos fonolocalizadores se pusieran en acción, más grande era el periodo de tiempo en que podía ser avisada la llegada de aeroplano; considerándose que el aviso de la llegada de um aeroplano enemigo podís darse unos 30 o 35 minutos antes que llegasen a su objetivo. Este intervalo de tiempo podía permitir que se tomasen las medidas necesarias de defensa antiaérea. De tal manera se consideraba que podían bastar 4 aparatos para proteger una ciudad, oportunamente distribuidos y comunicando al puesto central de control de navegación. Éste por su parte tendría controlados todos los vuelos de aparatos transitantes por la ruta comprendida y protegida por los aparatos fonolocalizadores.

La forma de este aparato fue expresamente estudiada para poder fácilmente hacer los experimentos necesarios, comprobar y fijar el límite de su capacidad a la recepción, teniendo bien presente que si la potencia fuese en defecto o en exceso, se conociesen perfectamente los modos de aumentar o disminuir, según el caso, la frecuencia y amplificación de la onda sonora. Por este motivo fue dada la preferencia en captar ondas sonoras de la gama 2.000 a 5.000, siendo la más aprovechable la producida con más intensidad, como el corte del aire hecho por las hélices a un determinado régimen de revoluciones, y de las alas portantes chocando en fendente a plena velocidad contra el aire.

Después de unos experimentos, se consideraba en poder preavisar o mejor percibir los ruidos de aeroplano a unos 100 km antes que éste estuviera en el lugar protegido por el aparato fonolocalizador.

Para finalizar, la Generalitat de Catalunya especialmente, tuvo un cierto interés en el desarrollo del fonolocalizador, llegando a realizar diferentes estudios y pruebas para mejorar su rendimiento, aunque finalmente no llegó a ser un aparato con demasiada relevancia.