GRIEGC | La cesión de los submarinos italianos Archimede (General Mola) y Torricelli (General Sanjurjo) a la Flota franquista
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La cesión de los submarinos italianos Archimede (General Mola) y Torricelli (General Sanjurjo) a la Flota franquista

General Sanjurjo

La cesión de los submarinos italianos Archimede (General Mola) y Torricelli (General Sanjurjo) a la Flota franquista

Una vez finalizada la participación de los submarinos italianos en aguas del Mediterráneo republicano (octubre de 1936-febrero de 1937); el tráfico marítimo entre los puertos franceses y rusos con los puertos republicanos se intensificó, provocando el reforzamiento del ejército republicano, tan necesario después de la pérdida de Málaga y sobre todo ante las nuevas ofensivas del ejército rebelde[1]. El Gobierno franquista continuó con su petición de cesión de unidades submarinas al gobierno italiano, tal y como había intentado antes de la primera campaña submarina. Al contrario que la anterior vez, en este caso obtuvo buenos resultados, ya que el Gobierno italiano aceptó la citada petición hacia finales de marzo de 1937. Los submarinos cedidos por la Marina italiana a la Marina franquista fueron el Archimede y el Torricelli, dos sumergibles que ya habían participado activamente en aguas catalanas y que serían dados de baja definitivamente en la Marina italiana en abril de 1937.

Submarinos General Mola y General Sanjurjo

Así por tanto, el 17 de abril y después de un período de mantenimiento, los dos submarinos salieron de la base italiana de La Spezia, para ser entregados la noche del día 19 a la Marina franquista cerca de la isla de Cabrera, lejos de posibles espías. Los dos sumergibles llegaron con una pequeña tripulación italiana y algunos de los oficiales españoles que habían sido enviados a Italia para familiarizarse con los submarinos. Sus comandantes fueron los capitanes de corbeta Pedro Suances y Rafael Fernández de Bobadilla, siendo el primero de ellos el comandante de la escuadrilla[2]. A su llegada a la bahía de la isla de Cabrera les estaban esperando dos mercantes armados de la marina rebelde, el Mallorca y el Jaime I; llevando a bordo las dotaciones españolas formadas por voluntarios desembarcados de todas las unidades de la Armada y que debían hacerse cargo de los submarinos, aunque la mayor parte de ellos no había embarcado nunca en un sumergible. A bordo de cada submarino, quedaron como voluntarios varios marineros italianos, en concreto: un oficial de máquinas, tres torpedistes, dos hidrofonistas, dos electricistas, un timonel y dos artilleros. Los dos submarinos, por orden expresa del general Franco se llamaron en un principio C-3 y C-5, a la vez de intentar engañar a los republicanos de que se trataban de los dos sumergibles perdidos por los republicanos y que habían sido reflotados y puestos de nuevo al servicio activo por los rebeldes.

Fuente: Pinterest

Fuente: Pinterest

Al día siguiente de su llegada, los dos sumergibles fueron trasladados a la bahía de Pollença, estableciéndose su base en el puerto de Sóller. En este lugar, además de requisar un hotel para las tripulaciones, se tuvo que montar un taller de reparaciones y de almacenamiento de torpedos y polvorines, así como de otros elementos necesarios, en muchos de los casos exportados directamente desde Italia; debido a que la única base de submarinos de toda España residía en Cartagena, bajo control republicano[3]. Los submarinos fueron a depender directamente del Almirante de la Flota, que dispuso un período de adiestramiento de las dotaciones con una duración de dos semanas, empezando por salidas al mar en aguas de Mallorca, realizando diferentes ejercicios para familiarizar a las tripulaciones con los sumergibles. Posteriormente en agosto de ese mismo año, los dos submarinos fueron rebautizados como General Mola (ex Archimede) y General Sanjurjo (ex Torricelli). Antes de estas fechas y de su rebautizo, entre los días 12 al 22 de mayo, los dos submarinos realizaron diferentes misiones, sobre todo en el canal de Spartivento, entre Sicilia y el Cabo de Bon, donde podían atacar a los barcos mercantes con el cañón de 100 mm que llevaban instalados, más que todo debido a que no tenían existencia suficiente de torpedos[4]. Una vez finalizada esta misión por aguas del canal de Sicilia, las tripulaciones tuvieron que continuar trabajando en los días sucesivos, debido también a la falta de personal de tierra. Una vez terminados estos trabajos, iniciaron las primeras misiones de estos sumergibles por el Mediterráneo, en concreto por aguas catalanas, con las mismas instrucciones a seguir que las dadas anteriormente a mediados de octubre de 1936 a los sumergibles italianos. Los dos submarinos iniciaron así las operaciones por el Mediterráneo republicano saliendo ambos el mismo día para realizar las primeras misiones.

De este modo, el submarino General Mola (ex-Archimede) salió de Sóller la noche del 29 de mayo para actuar en las costas catalanas, siendo la primera acción el hundimiento del velero Granada al día siguiente. El sumergible observó el velero durante el día, estando sumergido a unas 22 millas al sureste del Cabo Gros (7 millas a Levante de Tarragona); y para no desperdiciar ningun torpedo, ya que llevaba los justos, esperó hasta la noche para atacarlo. La acción se desarrolló a las 20:15 horas, cuando el Granada, un velero de 214 toneladas con matrícula de Barcelona y con un cargamento de cemento de la fábrica Fradera Vallcarca (Barcelona) que hacía la travesía Barcelona-Alicante y navegando a dos millas de la costa a la altura de Cambrils, fue sorprendido por el submarino. El sumergible le salió al paso, disparándole 25 disparos sin previo aviso, destrozando en pocos momentos la embarcación. La tripulación, compuesta por ocho hombres, tuvo que abandonar rápidamente el velero con los botes de a bordo, llegando a las doce de la noche a Cambrils. Entre los ocho hombres se tuvo que lamentar una baja, la muerte a consecuencia de la metralla del marinero Salvador Baberoni, de 38 años y natural de Valencia; así como de dos heridos, Antonio Colomar, de 28 años y herido en un brazo; y Antoni Lafuente, de 30 años y herido en una pierna, que quedaron hospitalizados. Los cinco miembros restantes de la tripulación salieron rápidamente hacia Valencia por orden del Gobierno, que al conocer la llegada de los supervivientes, dieron las órdenes oportunas para que fueran atendidos debidamente[5]. Después de esta acción, el submarino tuvo que volver nuevamente a Sóller debido a un problema en las baterías del sumergible; y amaraba al mediodía en la base mallorquina aprovechando para poner a punto otras cuestiones. Una vez finalizada las tareas de mantenimiento, se dirigió hacia la zona comprendida entre el Cabo Gros y el Cabo de San Antonio, donde continuó al acecho de unidades republicanas, donde hundiría al pailebote Rápido en el Cabo de San Antonio, quedando ante Valencia hasta el día 9, que volvería a Sóller.

Submarino General Mola

Submarino General Mola

El otro submarino, el General Sanjurjo (C-5, ex-Torricelli), inició su actividad también la noche del día 29, saliendo de la base de Sóller para actuar en aguas catalanas. Tuvo una acción mucho más destacada que el General Mola ya que llegó a hundir a la motonave Ciudad de Barcelona, que hacía la travesía Marsella-Valencia. El hecho ocurrió el lunes día 31 de mayo, cuando el submarino atacó al Ciudad de Barcelona a las 14:00 horas cuando éste estaba a la altura de Malgrat de Mar y muy próximo a la desembocadura del río Tordera[6].

Ciudad de Barcelona

Ciudad de Barcelona

Tras el ataque y el hundimiento del Ciudad de Barcelona, el submarino continuó hostigando la costa catalana y el día 4 de junio protagonizó otro ataque, en este caso en cambio sin poder igualar el éxito conseguido en Malgrat de Mar con el Ciudad de Barcelona. Así encontrándose el submarino al mediodía entre Palamós y Sant Feliu de Guíxols, atacó al petrolero Campero, ocasionándole graves desperfectos, debiendo refugiarse éste en el puerto de Palamós. El submarino le lanzó un torpedo que le provocó graves desperfectos pero no lo pudo hundir ya que tuvo que cancelar el ataque debido a que se topó con la resistencia que ofrecían las baterías de costa y sobre todo de varios hidroaviones que escoltaban al barco y que atacarían al submarino, aunque sin consecuencias para el sumergible. Entre la tripulación del Campero no hubo víctimas mortales pero si un herido. La noticia fue dada por los medios republicanos como Solidaridad Obrera informando del suceso a partir del testimonio del tripulantes de un hidroavión que realizaba la tarea de proteger el petrolero[7]. Inmediatamente después de conocer la noticia, las primeras autoridades republicanas y una ambulancia de la Cruz Roja salieron de Girona a Palamós para dar la asistencia necesaria a la tripulación del Campero. Por otra parte, también este mismo día era trasladado a Barcelona en un camión el torpedo que había quedado en la playa de Lloret de Mar, cuando el submarino intentó atacar al Ciudad de Barcelona antes de hundirlo. Mientras tanto, el submarino daba por finalizada su misión en aguas catalanas y el día 7 de junio volvía a su base de Sóller con un buen resultado, ya que había conseguido hundir a la motonave Ciudad de Barcelona y provocar desperfectos al petrolero Campero.

Submarino General Sanjurjo

Submarino General Sanjurjo

[1] A principios de 1937, los republicanos perderían Málaga ante los franquistas y la zona de costa del Mediterráneo que pasaría a controlar el bando gubernamental iría desde Portbou hasta Almería.

[2] BARGONI, Franco, La participación naval italiana en la Guerra Civil Española. Pág. 300-301.

[3] BARGONI, Franco, La participación naval italiana en la Guerra Civil Española. Pág. 300-301.

[4] Entre sus características en cuanto a armamento, contaban con dos cañones bivalentes OTO de 100/47 mm, dos ametralladoras Breda de 13,2 mm. Modelo 1931 en la torre, en misión antiaérea y ocho tubos lanzatorpedos de 533 mm.

[5] La Vanguardia, 1 de junio de 1937.

[6] Sus características principales eran las siguientes: eslora, 101,43 metros; manga, 14,93 metros; puntal, 6,87 metros, y calado medio, 6,51 metros. El tonelaje total era de 3.946 toneladas métricas, y su desplazamiento, de 5.359 toneladas métricas. Fue construido en los astilleros italianos durante el año 1929 y registrado en el Lloyds en 1930. Poseía dos motores de aceites pesados de 6.30Q HP, indicados, que le daban una velocidad de 15,35 nudos. Pertenecía a la flota republicana de la Compañía Transmediterránea de Barcelona, y en el momento de producirse el movimiento fascista en España, estaba afecto al servicio regular de correo y pasaje entre el puerto de Barcelona y el de Palma de Mallorca. Información extraída de la página web www.trasmeships.es

[7] Solidaridad Obrera. 4 de junio de 1937.