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Tipos de Alambradas

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Tipos de Alambradas

A día de hoy, en diferentes lugares que se fortificaron tanto por ambos bandos durante la Guerra Civil, aún pueden encontrarse restos de alamabradas que sirvieron para defender el territorio.

Si nos atenemos al manual de fortificación del bando republicano de Juan Capdevila, La Fortificación en Campaña de 1938, las alambradas eran obstáculos puestos al enemigo en su posible avance sobre los atrincheramientos, con objeto de detenerle a una distancia adecuada para ser batido por el fuego de trinchera y especialmente por el fuego de flanqueo de ametralladoras, de cuyos emplazamientos dependía el trazado de la alambrada. Por su parte, una alambrada defectuosamente batida podía ser franqueada con facilidad por la infantería enemiga, así que era condición indispensable por lo tanto que estuviera bien flanqueada.

 

Siguiendo con la descripción que se hace en este manual, las alambradas estaban formadas por filas de piquetes hinchados en el suelo y por alambre espinoso sujeto a ellos. Los piquetes podían ser de madera o de hierro. Los metálicos tenían la ventaja sobre los de madera de que eran menos visibles, no se pudrían con el tiempo y eran más dificilmente destruídos por el fuego de artillería. De hecho, en fortificación permanente se utilizaban siempre de hierro y estaban clavados en un pequeño bloque de cemento a modo de fundación.

Los piques de hierro podían ser de sección circular y de sección en ángulo; los primeros se introducían en el suelo a rosca, y estaban principalmente indicados en alambradas que se construían cerca del enemigo ya que no se hacía ruido al colocarlos. Por su parte los segundos, con punta aguda, se introducían a golpes de mazo como los de madera.

El alambre espinoso venía arrollado en carretes que facilitaban su tendido, siendo la longitud de alambra de cada rollo de 250 metros.

 

CLASIFICACIÓN DE ALAMBRADAS

Respecto a su clasificación, las alambradas podían ser dos clases diferentes: las alambradas corrientes y la alambradas especiales.

 

– Alambrada Corriente

Eran todas aquellas que se construían en el lugar de su instalación, podían ser, por razón de su altura, alambrada normal (con piquetes que sobresalen del suelo 0,80 metros a 1,20 metros) y alambrada baja (con piquetes que sobresalen 0,30 metros).

  • Alambrada normal

Este tipo de alambrada en ningún caso debía situarse paralelamente al atrincheramiento, sino en franjas convergentes a los órganos de flanqueo. Se tenía que procurar instalarla en una hendidura del suelo con el fin de que el tiro contra los asaltantes no tuviera necesidad de atravesarla, pues las balas al cruzarla o bien cortarían los alambres debilitando el obstáculo o bien se desviarían perdiendo eficacia.

No se podían dar números exactos de la distancia de la alambrada al atrincheramiento o elemento activo, pero se imponía marcar una separación máxima de 100 metros con el fin de que siempre se pudiera ejercer sobre ella la debida vigilancia para evitar ataques por sorpresa e impedir su destrucción. Como límite mínimo de separación entre atrincheramiento y alambrada se establecía la distancia de 10 metros.

La alambrada estaba condicionada por su vulnerabilidad al fuego de artillería enemiga y por la resistencia que había de ofrecer. En general las alambradas estaban formadas por franjas de 10 metros de ancho e intervalos sin organizar de igual anchura. Estas franjas sucesivas no serían paralelas, sino que presentaban trazados diversos para su flanqueamiento.

Para una alambrada uniforme sin franjas, la anchura debía ser de 20 metros (mínimo 8 metros), y estar terminada en dientes de sierra dirigidos hacia el enemigo. En cambio, para una alambrada de franjas, la anchura máxima era de 25 metros (dos franjas de 10 metros cada una separadas por un intervalo de 5 metros).

Para su tendido se colocaban los piquetes a tresbolillo, separandolos de cada fila 2,50 metros y las filas unas de otras 2 metros.

El alambre se colocaba sin ponerlo con demasiada tensión para evitar su ruptura y los efectos de rebufo de los proyectiles. El hilo superior iba de 0,15 metros a 0,20 metros por debajo de la cabeza del piquete; el inferior en cambio tenía que ir a ras de suelo para que el enemigo no pudiera introducir cargas por debajo. Era corriente reforzar las alambradas con otra fila de piquetes, éstos de 0,10 metros a 0,20 metros de altura sobre el suelo, (piquete de anclaje), en los cuales se remataban las alambradas. Para hacer más densas las alambradas se arrojaban en su interior espirales de alambre.

 

 

  • Alambrada baja

Su empleo venía indicado en las zonas de alambrada normal que habían de ser batidas por el fuego rasante de flanqueo. También se empleaban en una posición destinada a lanzamiento de granadas de mano y delante de órganos defensivos que hubiera interés en no delatar.

Se diferencia de la alambrada normal solamente en la altura de los piquetes sobre el suelo; en éstas es de 0,30 metros aproximadamente.

 

 

– Alambradas especiales

Eran todas aquellas que se construían en la retaguardia y se transportaban después al lugar de su empleo táctico. Se recurría a estas últimas siempre que el fuego enemigo hiciera imposible su construcción en el mismo campo.

Las alambradas especiales podían ser: plegables, como la normal arrollable; la de Brun y la de Ribard, y caballos de Frisa.

  • Alambradas Plegables

Existían varios tipos: la alambrada normal desarrollable, alambradas de Brun y alambradas de Ribard.

– La alambrada normal desarrollable era análoga a la normal corriente una vez colocada en el terreno. Se preparaba en retaguardia y se transportaba en rollos de 25 metros en los que ya iban incluidos los piquetes. La colocación era sencillísima, pues no había más que desenrollarlas e ir cavando los piquetes.

– La alambrada de Brun, estaba formada por yuxtaposición y superposición de elementos de Brun, unidos entre sí por ligaduras de alambre y sujetos al suelo por medio de piquetes o clavos dobles. El elemento Brun era una superfície cilíndrica de 1,30  metros de diámetro y 20 metros de largo, formada por una malla de alambre espinoso. Se transportaban plegadas como un acordeón y se extendían en el terreno.

– La de Ribard estaba indicada en los casos en que la salida de las trincheras y parapetos era peligrosa. Estaba formada por la agrupación más o menos regular de un cierto número de elementos Ribard; que eran lanzados desde el interior de la trinchera por sus ocupantes sin ninguna exposición. Para facilitar su transporte se podían plegar colocándose a sus extremos dos hombres que hacían girar los últimos círculos del cilindro en sentido inverso. La alambrada formada por estos elementos debía tener como mínimo una anchura de 10 metros.

 

 

  • Alambradas Electrificadas

Su tipo era el mismo que el de la alambrada normal. Se diferenciaban únicamente en que les recorría una corriente eléctrica de 1.500 a 2.000 voltios obtenida por medio de acumuladores transportables facilmente o grupos electrógenos movibles. Su eficacia en fortificación de campaña era problemática debido a que había una gran pérdida de potencial, pues era dificil de organizar y mantener. Habría que darles una disposición que permitiera dar e interrumpir la corriente a voluntad y sostenerla a pesar de las brechas que pudiera abrir la artillería o fuegos de asalto enemigos.

  • Caballos de Frisa

Eran defensas accesorias cuya misión era obstruir brechas en alamabradas o cerrar pasos. Estaban formados por una armadura de madera o hierro o alambre espinoso.

Caballo de Frisa

Caballo de Frisa