GRIEGC | Las Flotillas de Vigilancia y Defensa Antisubmarinas republicanas
2438
single,single-post,postid-2438,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1200,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive

Las Flotillas de Vigilancia y Defensa Antisubmarinas republicanas

Mariners del Libertad

Las Flotillas de Vigilancia y Defensa Antisubmarinas republicanas

Los orígenes de la creación de diferentes Flotillas de Vigilancia y Defensa Antisubmarina se desarrollaron en el mismo momento en que el Estado Mayor de la Marina Republicana, creado a finales de diciembre de 1936, decidió empezar a dar protección al tráfico marítimo, tanto en alta mar como en aguas jurisdiccionales propias, ante los cada vez más frecuentes ataques que realizaban las diferentes unidades rebeldes, tanto navales como aéreas.

Para organizar este tráfico marítimo se decidió en junio de 1937 la creación de diferentes Flotillas de Vigilancia y Defensa Antisubmarina, aunque ya hacía unos meses que se había creado y funcionaba una de estas flotillas, la Flotilla de Vigilancia y Defensa Antisubmarina de Cartagena, creada el 2 de enero de 1937 bajo la dependencia de la Base Naval de Cartagena y que tenía como objetivo integrar en tan sólo una única unidad todas las unidades menores de la propia Base Naval para su defensa.

A partir del mes de junio en cambio se comenzaron a crear las otras flotillas; así el 8 de junio fue creada la Flotilla de Vigilancia y Defensa Antisubmarina de Cataluña; el 26 del mismo mes le tocó el turno a la de Almería y el 17 de agosto a la de Valencia. Más tarde se organizó otra flotilla más, la de Baleares, siendo esta la última en crearse el 31 de octubre de 1938 y con base en Mahón aunque esta Flotilla contó con muy pocas unidades y sus operaciones fueron bastante discretas, limitándose a la isla de Menorca y su tráfico marítimo.

Referente a la actividad de éstas, las misiones de las Flotillas fueron principalmente la vigilancia costera ante posibles amenazas, la protección en aguas jurisdiccionales del tráfico marítimo y la recogida de minas submarinas que podían dificultar la navegación. Para organizar estas tareas de manera efectiva cada una de estas flotillas tenían asignadas unas zonas concretas donde actuar; así por tanto, la de Cataluña, quedó asignada en la zona comprendida desde la frontera francesa hasta el Cabo de Tortosa, zona límite con la Flotilla de Valencia, asignada ésta desde el Cabo de Tortosa hasta el Cabo de la Nao (posteriormente ampliada a toda la costa alicantina). La Flotilla de Cartagena tenía asignado el litoral desde el Cabo de la Nao hasta Águilas (reducida posteriormente a la costa murciana); y por último la de Almería tenía asignado desde Águilas hasta la costa ya controlada por los sublevados.

Estas flotillas tuvieron en sus inicios el mismo problema, la falta de unidades para cumplir con los objetivos previstos. La solución de este problema fue la militarización de un gran número de barcos, en su mayoría pesqueros, que fueron utilizados en tareas de guardacostas los mayores y tareas de rastreo de minas los más pequeños. Cabe destacar que realizaron una gran labor en sus cometidos, sufriendo importantísimas bajas. 

Canal de rastreo de minas en la costa de Girona

Canal de rastreo de minas en la costa de Girona

Archivo General de la Marina don Álvaro de Bazán

Todas las Flotillas acabaron siendo coordinadas en una sola cuando el 25 de octubre de 1937 fue nombrado el capitán de corbeta Miguel Buiza y Fernández-Palacios como Jefe de la Defensa Móvil Marítima e Inspector de las Bases Navales Secundarias, con sede en Valencia, siendo sustituido dos meses más tarde debido a que Buiza sería nombrado Jefe del Estado Mayor de Marina por el capitán de corbeta Federico Monreal Pilón, quien trasladó la sede de Valencia a Barcelona el mismo 1 de enero de 1938. Esta Defensa Móvil Marítima con base en Barcelona estaba mandada como hemos dicho por Federico Monreal Pilón que tenía como segundo jefe y jefe del Estado Mayor a Gabriel Martín Morito, que era también jefe de la Flotilla de Vigilancia y Defensa Antisubmarina de Cataluña y que sería sustituido una vez que éste fue detenido por conspirar a favor de los rebeldes por el oficial segundo naval Jose Andreu Lillo, que sería habilitado a Teniente Coronel.

La Plana Mayor de la Defensa Móvil Marítima contaba en octubre de 1938 además de los dos jefes citados, con un total de 32 miembros, que eran los siguientes:

  • Oficial 2ºn de oficinas (habilitado a Comandante) Manuel Suárez Sánchez.
  • Capitán de corbeta de la Reserva Naval; el Teniente de navío Luis Fernández López.
  • Capitán de Intendencia habilitado de Comandante y Comisario del Estado Mayor de la Defensa Móvil Manuel Vivancos Serrano.
  • Jefe de Administración Civil Antonio Frances y Núñez de Arenas.
  • Oficial 2ºn de Intervención Civil Rafael Núñez Colmenar;
  • Tres Auxiliares de Oficinas y Archivos, Felipe Rosa Martínez, Justo Pastor Abascal y Antonio González Ramos.
  • Auxiliar Alumno de Artillería Juan Pujals Vila
  • Dos Auxiliares Alumnos Navales, habilitados a Oficiales de 1ª Salvador Pérez Gaitán y José Sierra Represa.
  • Cuatro Marineros de 1ª clase, Joan Torné Magrans, José María Fontanals Vallés, Mario Subirana Bastardas, Luis Sala Peñuelas.
  • Cuatro Marineros Chóferes, Jose Mateo Quero, Gabriel Cruz Serralta, Juan Tres Franquet y Adolfo Plana Lladó.
  • Once Marineros de 2ª clase, Domingo Martínez Conesa, Ricardo Andrés Lafuente, Luis Prieto Collantes, Juan Duran Campos, Manuel Úbeda Reyes, Juan Martín Hormigo, Francisco Torrents Fabregat, Vicente García Trabal, Jerónimo Juan Ruíz, José García Rodríguez y Antonio Pérez Gaitán.
  • Dos Marineros Artilleros Gaspar Alcoverro Vallejo y Fabián Sambola Mayoral

 

Marineros republicanos durante los primeros días del conflicto

Marineros republicanos durante los primeros días del conflicto

Biblioteca Nacional de España